Violeta by Mango, la polémica está servida

  • 9:56
  • By Elvira -Imelda y sus zapatos-
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La semana pasada Mango comunicó el lanzamiento de una nueva línea de ropa para mujer con tallas de la 40 a la 52; su nombre, Violeta by Mango

Y esta es su imagen promocional...


Si bien en el comunicado de prensa en ningún momento se hace referencia a la expresión "tallas grandes", implícitamente esta es la idea que se transmite; máxime cuando se amplía el tallaje para una nueva línea de prendas hasta una 52. Sin embargo, el que se vayan a fabricar prendas juveniles, modernas y adaptadas a la última tendencia para personas con una talla no convencional (lo de "grande" no me gusta demasiado) no es el problema para mí, ni mucho menos.  De hecho, es algo que hace falta.

Creo que el problema y la polémica viene del punto de partida, es decir, de considerar que la talla 40 es el inicio de esa implícita categoría de "tallas grandes" y cuya idea queda patente, además, en la imagen promocional; donde aparece una mujer, con curvas sí, pero que de ninguna manera (al menos a mi modo de ver) formaría parte del imaginario colectivo en lo que a tallas grandes se refiere. 

Porque, ¿de verdad alguna de vosotr@s considerais que esta mujer está dentro la categoría de "tallas grandes"?

Estos últimos días, he leído varios artículos relacionados con esta polémica y las redes sociales se han hecho eco de la misma desde el momento "cero". Sin embargo, de todas las opiniones que he leído, la que más encaja con mis propias ideas y opinión es la de Natàlia Capdevila y sus artículos en la revista digital One thousand shoes y en La Vanguardia.

Os dejo los fragmentos de su artículo que me parecen los más significativos y que abordan de lleno el problema que subyace en esta campaña...
(el artículo completo lo podeis leer pinchando el enlace en el párrafo anterior). 

"Mango ha decidido patronar y comercializar hasta cuatro tallas más, ofreciendo al consumidor más de 400 prendas “confeccionadas cuidadosamente con los detalles de cada patrón” de las tallas 46, 48, 50 y 52, inexistente hasta el momento para este retail. Pero como en la mayoría de discusiones, la raíz del problema no está en el qué sino en el cómo.
(...)  El qué de Violeta by Mango es ensalzable. Bien. Y sí, digo bien porque fijar el límite de producción en la 44 sí era una actitud selectiva y alejada de cualquier programa de responsabilidad social. Y este nuevo cambio de hoja de ruta demuestra un avance. Además, la hipótesis de que el target de tallaje superior a esa talla fronteriza era mínimo y generaba más pérdidas que beneficios ahora se diluye. ¿Si ahora han podido por qué antes no? Quizás un nuevo gabinete directivo, quizás ha habido datos comerciales que han visto la existencia de un público objetivo interesante, quizás Mango ha querido colgarse una medalla ética. En todo caso, ese es un debate que, por qué no, ya trataré de indagar. Lo bueno, mujeres, es que, oye, ahora hay más ropa para todas.
(...)  Mango ha llevado a cabo y de forma deliberada una campaña de comunicación que ha echado por tierra el sí de su propósito. El cómo se ha comido al qué. Y como somos una sociedad crítica y que adoramos la libertad de expresión, siempre nos quedaremos con la parte mala de las cosas, con el error. Violeta by Mango termina en la 52, bien, pero decidió tomar su punto de partida en la 40. Polémica. Y división. Mientras unos leen esas líneas como una opción más de compra, otros interpretan un mensaje discriminatorio donde la delicada frontera de las tallas grandes ahora se rebaja a la 30/40. Una doble deducción que la psicóloga Carme Brit me detallaba, enfatizando que, en efecto, el problema esta en “una confusa comunicación”
(...) la forma del mensaje incita a una interpretación u otra que, en gran medida, depende de “el equilibrio y la madurez de la persona que lo lee”, añade Brit. Y no tomen a mal esa afirmación porque, oigan, yo soy del saco que pensó eso del ¿des-de-cuando-una-40-es-una-talla-grande? que ha llenado tanto las redes sociales. Y oigan también, no me siento ni desequilibrada ni inmadura, pero acepto que sí, que hay ciertos mensajes que alteran mi moralidad y mi ética y que, aunque no me afecten personalmente, sí lo hacen a nivel social. ¿Tenemos que aceptar que nos segmenten así?
 (...) El martes por la noche llegaba a mi bandeja de entrada el lanzamiento de una nueva petición de firmas en Change.org que reclamaba la retirada de la campaña – mediática – de la nueva línea Violeta by Mango por encasillar en el concepto “tallas grandes” el número 40, teniendo en cuenta que en 2007 el Ministerio de Sanidad fijó esa línea en la cifra 48 (...) Arantxa Calvera, impulsora de la campaña en Change.org. Ella lo tenía también claro: el problema no es el qué sino el cómo. Por eso su petición no es la eliminación de esta línea de ropa, sino el lanzamiento de Violeta by Mango no como una colección alternativa sino como una línea inclusiva que amplíe la actual. ¿Tan difícil es crear de la 32 a la 52? No habría discusión, no habría polémica, no habría quejas. Y no digan que hay prendas que sientan bien a una 32 pero no a una 52 ya que, ¿eso no es criterio de quien lo lleva? Exigimos democracia política con una amplia variedad de partidos que representen toda la pluralidad de ideas. Pero, en cambio, ¿aceptaremos que nos digan qué poder llevar y qué no? Eso, señores y señoras, debería ser decisión de todos. 
(...)  Defiendo el proyecto de unificación de tallas, pero también soy la primera en decir que su fracaso es obvio en tanto que es utópico. Cada mujer es un mundo y esa tentativa del ready-to-wear por encasillarnos a todas en unos pocos números es prácticamente una misión imposible. Muchas mujeres lo han comentado estos días: “una chica de una 42 puede parecer visualmente incluso más estilizada que otra que gaste una 36”. Y así es. Altura, densidad ósea, morfología. Todo entra en juego. Y nuestras raíces también: dudo que una potente mujer rusa pueda caber en los patrones de la mujer baja y curvilínea del Mediterráneo. Por ello, más que exigir números aquí el quid de la cuestión es demandar a la industria de la moda una responsabilidad social que se ajuste a la realidad y que responda y transmita patrones de salud.
No se trata de defender a las mujeres curvy ni tampoco a las muy delgadas. Se trata de respetarnos a todas por igual. Y quizás sí, soy inmadura, excesivamente sensible y me dejo llevar por los cánones de la cúspide social. A fin de cuentas, yo no llego a una talla 40. Y además admito que cuando mis pantalones me aprietan más de lo normal tras las fiestas navideñas, inconscientemente pienso en perder peso. Estamos sumergidos a los designios de la moda. Así que a cambio, que ella nos respete. Que ella se adapte a nosotros del mismo modo que nosotros sucumbimos a ella. Los que seguís a One Thousand Shoes ya habéis podido ver que siempre escribo de una forma impersonal y algo objetiva. Pero este artículo se merecía mi plena opinión argumentada."

  Se puede decir más alto; pero creo que mejor, NO

Y vosotr@s ¿qué opinais?

Un besazo
  

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7 comentarios

  1. Cien por cien con ese artículo, talla 40 grande? Qué ética de sociedad se está formando? Parece una tonteria,pero no lo es, es muy serio que lo hagan así que la gente trague así que toda opinión y artículo ayuda. Señores de Mango: no somos tontos no nos ten como tal.

    Si por morfología peso masa muscular y demás un médico determinasa que estás en tu talla,quienes son estos de Mango para seccionar??
    Respecto a las locuras de las tallas doy ejemplos reales como la vida misma: una amiga que es guapísima su profesión modelo (y buena para comer de ello) y talla 42. Puro hueso doy fe
    En cambio yo talla 40 y aseguro que tengo más michelín que ella con diferencia. Altura y morfología es clave.
    Y yo... pues tengp una edad que la talla de un pantalón me puede indignar pero no menospreciar. Tengo tallas de la 38 a la 42 por lo que se ve mórbida casi.
    Cosas así y bloguers que piensan que salen en Vogue USA son lo que me hace aborrecer muchas veces el mundo textil.
    Parrafada!

    Gema

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  2. Pues yo, con mi 42, soy una clienta de Violeta? pues vale, si ellos lo dicen..... la verdad es que ya estoy harta con tanta tonteria que se llevan las casas de moda, entre que en invierno todo es de manga corta y más caro y ahora con la tonteria de las tallas, la verdad, es que no van nada con mi forma de pensar, ¿cómo voy a llevar manga corta con éste frío o quieren que gaste una pasta en electricidad, nada barata, para poder lucir brazos? ¿todas debemos tener una 36-38 si o si? pues lo siento, hace diez años que tenía estas tallas, pero ahora después de dos embarazos mi cuerpo ha cambiado y ni a tiros tendré una 38! ?¿es que soy de otro planeta por tener una 42 y un buen par de muslos y culo? lo justo sería que todo el mundo encontrara moda preparada para su cuerpo y no sólo para tallas mini. Es una pena que haya tanta hipocresia y tonteria en la moda!!!!

    Un beso enorme!!!

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    1. Y yo guapa!! que llevo la 38 normalmente; pero la 40 para según q prendas y marcas!! El problema principal es que pueden hacer mucho daño a chicas jóvenes metiéndoles ideas equivocadas en la cabeza y dándoles una idea distorsionada de la realidad. Me parece una campaña vergonzosa.
      Un besazo guapa!!

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  3. iba a escribir un post sobre este tema... y veo que tu me das mas informacion de la que yo tenia!!! la verdad... que se me acaban de quitar las ganas!!! es vergonzoso que una talla 40 sea considerada "grande".. Bss

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    1. A mi me parece que lo que han hecho en Mango es exactamente eso, vergonzoso!!!
      Un besazo

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  4. Yo llevo una talla 44 desde el culo para abajo y una 40-42 en la parte superior del cuerpo. Aún cuando era más delgada, esa diferencia entre arriba y abajo ha estado siempre ahí. Una faena. Todavía hasta hace unos años podía vestirme a la moda, ya que han estado de moda las faldas en forma de trapecio y los pantalones de campana, pero desde que está de moda el pantalón pitillo, los minivestidos, los leggins, yo no puedo comprame nada. En el verano "sobrevivo" con faldas largas, en plan hippy, pero el invierno se ha vuelto casi imposible vestirme bien. Todo me sienta mal.
    Mango es de las pocas tiendas baratitas donde, de vez en cuando, sigo encontrando algo para mí. En Zara también tienen esa talla, pero el corte de las prendas no se ajusta nada a mi físico en forma de "pera": no entro en sus pantalones o faldas y si entro, éstos me sientan fatal. No es sólo cuestión de tallas, sino de corte de la ropa.
    Esta campaña de Mango tiene en efecto diversas lecturas: yo me alegro de que se amplie el abanico de tallas y que las mujeres jóvenes nos podamos vestir de mujeres jóvenes, aunque no entremos en una 38, ni en una 40, pero me pregunto si además de la talla, ajustarán TODO el patronaje. O se limitarán a hacer minifaldas de talla 52? O pantalones pitillo talla 52?
    A lo mejor ese límite en la talla 40 está puesto porque esta línea será distinta también por el corte? Es decir: ¿habrá prendas que consideren la posibilidad de, como es mi caso, unas piernas que no deseamos enseñar y, por ello, la faldita de moda me la harán un poquito más larga, debajo de la rodilla, para que yo pueda ir a gusto? O los pantalones considerarán no sólo una cintura abundante, sino también un culo y unas piernas que lo son otro tanto? Volverán a hacer pantalones y vaqueros que no sean de pitillo? Y ropa que subrayen una cintura estrecha y disimulen unas piernas gordas? Si así fuera, Mango ha recuperado a una clienta.

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    1. Gracias por tu comentario! me parece muy interesante porque has tocado un aspecto que a mi se me escapó en el post. Como tú bien dices, no sólo se trata de ampliar el tallaje sino que es necesario también una adaptación de los patrones a las características de esas tallas más amplias. Esperemos que sí.
      Un besazo y muchas gracias por pasarte por el blog y comentar!

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